[La inmortalidad vaya timo (Gabriel Andrade)]

Título: La inmortalidad ¡vaya timo!
Autor: Gabriel Andrade
Edición: Editorial Laetoli, 2.011 (España)

Este libro forma parte de una colección dirigida por Javier Armentia y editada en colaboración con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, de la que es director ejecutivo. Javier Armentia es astrofísico y director del Planetario de Pamplona y también forma parte del Consejo Editorial de El Escéptico.

Por su parte Gabriel Andrade es natural de Venezuela, licenciado en Sociología, tiene una maestría en Filosofía y un doctorado en Ciencias Humanas en la Universidad del Zulia, donde es profesor e imparte cursos de filosofía y sociología.

Cuando buscaba libros críticos que se opusieran a la teoría de la reencarnación, me topé con este libro. A pesar de mi prejuicio inicial de que se iba a tratar de un libro lleno de prejuicios (je) y que iba a tratar de forma muy superficial este tema, lo compré, ya que entiendo que si quiero hacer una investigación a fondo sobre este tema, revisando todo el material importante que haya sobre el mismo, es especialmente importante estudiar todo lo que tengan que decir las personas que se posicionan en contra.

Sin posicionarme a favor o en contra de la teoría de la reencarnación, voy a hacer de abogado del diablo y voy a añadir mis comentarios en rojo a continuación de las afirmaciones de Andrade, ya que después de haber leído bastante sobre este tema, creo que es fácil rebatir algunos de sus argumentos.

De entrada, Andrade niega validez a los argumentos basados en la fe, ya que la carga de la prueba recae sobre quien afirma la existencia de algo, no sobre quien la niega. Si no se logra probar la inmortalidad, en principio no existe.

Por supuesto, completamente de acuerdo con la primera parte, pero quizás habría que matizar esta afirmación final diciendo que “si no se logra probar la inmortalidad, desde el punto de vista científico no existe”. O mejor aún, “si no se logra probar la inmortalidad, desde el punto de vista científico seguirá siendo una teoría”. Pero existir, no podemos decir que no exista. No hablamos de una ocurrencia de un iluminado, hablamos de miles de casos rigurosamente estudiados que la ciencia no sabe explicar. Tenemos muchos ejemplos, alguno muy reciente, en que la ciencia no sabía explicar algo, y lo desechó o lo llamó “basura”… así que creo que hay que tener un poco más de humildad antes de hacer afirmaciones de este tipo.

Por contra Andrade afirma que lo que argumentan razonadamente filósofos y científicos a favor de la inmortalidad, es lo que quiere rebatir en este libro

Debo comentar aquí que me parece poco seria la forma en que el autor,  a veces, plantea sus razonamientos o reflexiones. Se cachondea del tema y se atreve a asegurar lo que pensaremos los demás sobre el tema cuando acabemos el libro (por supuesto, que es un timo). Pero bueno, esto era lo que me preocupaba encontrarme al comprar este libro, así que no se de que me sorprendo. Intentaré obviar las bromitas y rescatar lo que haya de bueno.

Para él hay 3 modelos de inmortalidad:

  1. Alma inmaterial inmortal: constituye los pensamientos y al no ser material no puede ser percibida ni ocupa espacio. Al morir se separa del cuerpo y:
    1. Continúa existiendo eternamente, o
    2. Emigra a otro cuerpo (reencarnación)
  2. Inmortalidad del cuerpo astral: Un doble, una especie de cuerpo “etérico” que se puede ver (tiene por lo tanto materia) pero no tocar, y que acompaña al cuerpo físico. Al morir:
    1. Se marcha a alguna morada, o
    2. Se queda (fantasmas)
  3. Resurrección (modelo defendido por el judaísmo, el cristianismo y el islam):
    1. El alma va al cielo o al infierno y allí espera a reunirse con su cuerpo en el momento de la resurrección, o
    2. No hay alma, pero habrá igualmente una resurrección de los muertos y continuaremos en una vida eterna

Bueno, no coincido con esta clasificación pero da igual, la clasificación no es relevante.

El autor divide el libro en parias partes:

  • Regresiones a vidas pasadas (hipnosis)
  • Ian Stevenson (niños que recuerdan vidas pasadas)
  • ¿De donde surgen las nuevas almas? (una de las más recurrentes “pegas” a la reencarnación)
  • Experiencias Cercanas a la Muerte
  • La infamia de los mediums (sin comentarios). Espíritus, fantasmas…
  • La resurrección
  • Los filósofos y la inmortalidad

Como por el momento sólo he investigado en profundidad el tema de la reencarnación, voy a analizar ahora los 3 primeros puntos, ya estudiados y disponibles en esta web. Cuando estudie las E.C.M y la parte del espiritismo completaré este análisis.

REGRESIONES A VIDAS PASADAS:

Andrade reconoce que la hipnosis ha resultado muy efectiva para tratar las fobias. Cuenta el caso de Bridey Murphy (el libro aparece en la biliografía del apartado Hipnosis regresiva, pero al ser tan antiguo aun no lo he podido conseguir), muy famoso en su época, y otros casos similares, de los que posteriormente se averiguó que podrían tener una explicación “normal”. Para el autor la explicación es la criptomnesia o “memoria escondida”, que es el proceso por el cual una persona almacena información en su memoria, pero la olvida. Más tarde, durante la hipnosis, esos recuerdos escondidos salen a la luz bajo el disfraz de una vida pasada, sin que la persona recuerde su origen real. El que surja así, en lugar de como un recuerdo olvidado que ahora se recuerda, sería según el autor por el deseo de ser otra persona o realizar alguna fantasía.

Efectivamente, la hipnosis “de edad”, bien a la infancia o bien a presuntas vidas pasadas, ha resultado muy efectiva para curar o tratar las fobias, independientemente de que sean el resultado de un recuerdo real o una “jugada” de la mente. Como terapeúticamente funciona, muchos terapeutas prefieren no cuestionarse qué es lo que ocurre, y se agarran a que lo importante es que funciona. Respecto a que puede haber muchos casos, incluso algunos muy famosos, en que la criptomnesia sea la explicación real de la presunta regresión a una vida pasada, es cierto. Pero eso no invalida otros muchos casos que no pueden ser explicados por criptomnesia. Sería como decir que como hemos descubierto a un político corrupto, todos los demás lo son. Bueno, igual no ha sido un buen ejemplo…

Andrade también comenta la posibilidad de que el hipnotizador guíe o sugestione al hipnotizado con órdenes del tipo “regresa a tu vida como soldado criollo durante la guerra de la independencia de Venezuela”.

Es cierto, el hipnotizador puede, consciente o inconscientemente, guiar o sugestionar al hipnotizado, y es algo a tener muy en cuenta antes de dar validez a una hipnosis. El propio Ian Stevenson rechazaba la hipnosis como método de prueba de la reencarnación por este motivo, entre otros. Ahora bien, aparte de que el ejemplo que pone Andrade ¡excede la sugestión!, las hipnosis que yo he estudiado, en su mayoría, son realizadas con mucho cuidado por personas que explican en que condiciones las realizan, y donde afirman que se cuidan mucho de sugerir o guiar al hipnotizado, para evitar cualquier tipo de manipulación que invalide la hipnosis. Las normas para una hipnosis siempre incluyen que las preguntas sean genéricas, que inviten a hablar, pero que tenga que ser el hipnotizado el que “saque” el tema. Ningún hipnotizador medianamente serio haría la pregunta que Andrade pone de ejemplo.

La conclusión para Andrade es: “Las regresiones a vidas pasadas no pasan de ser un timo“.

En mi opinión Andrade desecha de un plumazo muchos años de investigación sobre este tema, con argumentos válidos sólo en parte. Es cierto que la criptomnesia puede explicar algunos casos y es cierto que el hipnotizador puede sugestionar al hipnotizado, pero eso no quiere decir que eso sea lo que está pasando en todos los casos. Para mi, el análisis de Andrade es muy superficial. Te invito a leer el apartado sobre Hipnosis Regresiva de esta web, donde se estudia seriamente y en detalle todo lo que sabemos sobre este tipo de hipnosis, antes de poder juzgar si nos encontramos ante una prueba de la existencia de la reencarnación, o no.

NIÑOS QUE RECUERDAN VIDAS PASADAS:

Andrade cuenta la vida y obra de Stevenson, profundamente estudiada en esta web. Más de 40 años dedicados a investigar más de 2.500 casos de niños que dicen recordar una (o varias) vidas pasadas, en todo el mundo. Para Andrade es el principal estudio “supuestamente” científico sobre este tema: niños que saben cosas de la vida de otra persona ya fallecida, tienen actitudes propias de esa persona, a veces tienen marcas de nacimiento que corresponden con las heridas que le ocasionaron la muerte, e incluso muestran habilidades innatas que no existen en su familia actual, pero sí en la de su presunta vida anterior.

Para Andrade, Stevenson no era un sensacionalista o un charlatán, ni siquiera alguien que deseara desesperadamente demostrar la vida después de la muerte, pero piensa que quizás fue muy ingenuo interpretando los datos, y que incurrió en fallos de método en sus investigaciones:

  1. Parte de una hipótesis preestablecida y luego busca casos que la verifiquen. Esto puede conducir la invetigación de tal forma que los datos se ajusten a la hipótesis.
    Si un niño dice (por ejemplo) que recuerda que se llamaba Felipe, que su padre se llamaba Juan y su madre Enriqueta, que tenía 4 hermanos que se llamaban tal, tal, tal y cual, que era fontanero y además tenía 2 tiendas en tal pueblo, y que en la parte de atrás de la caja registradora tiene escondido un objeto… ¿qué otra cosa puede hacer un investigador que ir al pueblo tal y pedir al niño que le guíe hacia sus tiendas o su casa, para comprobar si todo lo que ha dicho es cierto? Y si luego resulta que todo es cierto, podemos investigar si se trata de un fraude, el niño lo sabía por otros medios, etc, etc… (eso es lo que hace Stevenson), pero ¿podemos cuestionar los hechos porque conducimos la investigación de forma que los datos se ajusten a la hipótesis?
    Andrade remarca que la hipótesis de Stevenson:

    1. No puede verificarse, en el sentido de que el alma abandona el cuerpo al morir y pasa a ocupar otro cuerpo.
    2. Además no se puede concebir un caso en que la teoria pueda ser refutada, condición necesaria según Karl Popper para distinguir una teoría científica de una que no lo es. Por lo tanto, no poder explicar por qué unos niños recuerdan y otros no, impide precisar bajo que circunstancias la hipótesis podría ser refutada, y por lo tanto no cumple con el requisito de Popper para que la teoría pueda ser considerada científica. Por muchos casos que se encuentren en que no se confirme la hipótesis, eso no invalida la teoría, ya que la respuesta obvia es que esos casos no eran reencarnación, lo que no invalida que otros puedan serlo.
    3. No tiene predicibilidad. Andrade comenta que tampoco lo que diga Popper es incuestionable, por lo que indica otro criterio para distinguir las teorías científicas: la predicibilidad, es decir, la capacidad de elaborar predicciones basándose en esa teoría. Esto tampoco puede hacerse con la teoría de la reencarnación, ya que por ejemplo no puedes predecir en que cuerpo va a renacer un alma. Andrade sin embargo concluye que hay que mantener una actitud abierta respecto a esta teoría, ya que no existen investigaciones muy extensas sobre ella, y es necesario que las haya para poder tener una postura más firme al respecto.
      Estamos de acuerdo en que la teoría de la reencarnación no puede ajustarse al método científico habitual ya que se trata de hechos no verificables en un laboratorio, no puede ser refutada, y no sirve para predecir comportamientos futuros. Dicho esto debemos plantearnos si el método científico debe ser la única opción para decidir si algo es cierto o no, es decir ¿que no podamos demostrar algo de acuerdo a estos criterios, quiere decir que es mentira? Ciertamente no, simplemente quiere decir que no lo podemos demostrar bajo estos criterios. Por eso lo que Stevenson siempre dice no es que haya demostrado la reencarnación, sino que aporta un gran cuerpo de pruebas que hacen pensar en la reencarnación, y de hecho analiza todas y cada una de las demás opciones (normales y paranormales) que podrían explicar sus casos, para concluir que la reencarnación es la más razonable de ellas, y la única que explica todos los casos.
  2. Realiza una recogida de datos poco fiable:
    1. Dependencia de traductores. Aunque esto no sea un motivo automático de descalificación, dice que las validaciones de las traducciones fueron muy ligeras y que no hay grabaciones o transcripciones en la lengua original. Para Andrade esto ya es causa suficiente para desconfiar de la invetigación.
      También en mi opinión no haber grabado todas las entrevistas fue un gran error de Stevenson. Él lo justifica en su libro “Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación“, pero a pesar de sus argumentos sigo pensando que fue un gran error. En el resumen que he hecho de su libro (enlace anterior) pueden verse las comprobaciones que hizo, junto con otros investigadores, para validar los datos recogidos mediante notas, incluso comparándolos con grabaciones que en algunas ocasiones existieron. Su conclusión es que aún sin grabaciones, los datos son totalmente fiables, y que los únicos errores detectados son errores de poca importancia que no afectan al núcleo de la investigación.
    2. Sospechas sobre los informadores:
      1. En muchos de los casos los recuerdos de los mismos corresponden a pesonas de la misma familia o cercanas, por lo que es posible que la familia haya inducido consciente o inconscientemente a los niños a asumir la identidad de la persona fallecida.
        Obviamente, es posible. Stevenson analiza esta posibilidad en cada caso. Pero en gran cantidad de casos no eran de la misma familia, ni personas cercanas, sino que eran casos de personas que habían vivido a cientos de kilómetros y de los que el niño comenzaba a hablar apenas podía hacerlo.
      2. Comenta que Paul Edwards ha denunciado que muchas de las preguntas eran inducidas.
        Te invito a leer el libro de Stevenson, y juzgar por ti mismo. En mi opinión cuando Stevenson llegaba ya existía una postura en la familia, y la mayoría de las preguntas eran para obtener datos y comprobarlos.
      3. Para Andrade el tiempo de las entrevistas era breve, lo que parece indicar que Stevenson sólo estaba interesado en recoger las respuestas que deseaba y una vez hecho, no investigaba más. Además le acusa de incluir en sus investigaciones las interpretaciones de los adultos, en general favorables a la hipótesis de la reencarnación.
        Es difícil juzgarlo sólo leyendo los libros de Stevenson. El propio Stevenson dice que no reproduce todas las entrevistas íntegras, ya que hay muchas repeticiones y comentarios sin valor. Hay una fuente independiente que he estudiado, la de Tom Shroder, en “Nuestras vidas anteriores“, que dice que no fue consciente del enorme trabajo que Stevenson ha realizado a lo largo de 40 años, hasta que lo vivió en primera persona. Esto tampoco quiere decir que las entrevistas fueran largas. Yo no me siento capaz de juzgar si dedicó mucho tiempo a cada entrevista o no. Respecto a la inclusión de interpretaciones, son datos que Stevenson enumera, cada uno puede considerarlos o no para llegar a sus propias conclusiones.
      4. Mayoritariamente en estos casos los informantes son la familia, no los niños, y esta podría narrar los hechos de forma que se ajusten a avalar la reencarnación.
        Es cierto, puede que en algunos casos haya ocurrido esto. En otros esta afirmación no se sostiene ya que las familias no tenían ningún interés en que se tratase de una reencarnación, más bien al contrario.
      5. También las conversaciones de los padres sobre la familia de la vida anterior pueden ser fuente de información para el niño.
        Por supuesto.
      6. Para Andrade el hecho de que en la mayoría de los casos Stevenson llegue a las entrevistas después de haberse producido el encuentro entre ambas familias, hace que el niño pueda incorporar información regogida en esos encuentras a sus “recuerdos”.
        No sólo el niño, sino todos los informadores. Para Stevenson era primordial encontrar casos antes de que se produzca ese encuentro, o al menos que se hayan anotado por escrito las afirmaciones del niño antes de producirse el encuentro. De los 2.500 casos investigados por Stevenson, sólo algo más de 30 cumplen estos requisitos, ya que lógicamente un caso no alcanza relevancia, y por lo tanto no llega a oidos de un investigador, si no se ha producido el encuentro y la familia de la persona fallecida confirma los recuerdos del niño. Sin embargo entre estas pocas decenas de casos, hay algunos muy significativos a los que es muy muy complicado buscarles una explicación que no sea la reencarnación.
      7. El hecho de que los casos de Stevenson sean mayoritariamente de muertes violentas, es para Andrade sospechoso ya que este tipo de muertes son mucho más comentadas y publicitadas que las naturales, y aumenta por lo tanto la posibilidad de que el niño tenga información sobre ellas.
        Es cierto, pero esto no explica la gran cantidad de casos en que el niño conocía gran cantidad de datos sobre esas muertes que no habían sido publicadas, y que incluso no sabían las familias de los fallecidos.
      8. El hecho de que ocurra mayoritariamente en países que creen en la reencarnación también es sospechoso para Andrade: “Si la familia del niño ya está previamente condicionada a aceptar que éste puede recordar alguna vida pasada, la menor declaración del niño será interpretada como prueba de que, efectivamente, está recordando vidas pasadas. Y si la familia acepta la idea de que el niño está recordando vidas pasadas, entonces retroalimentará en el niño su identidad con el difunto. A su vez, en la medida en que el niño es retroalimentado por la familia, asume con más fuerza la identidad con el difunto, y este proceso de retroalimentación entre el niño y la familia desemboca en relatos cada vez más elaborados“.
        De nuevo es correcto el razonamiento, pero de nuevo Andrade obvia que esto no explica una gran cantidad de casos. De acuerdo, asumimos que la familia puede condicionar al niño, y que puede llegar a construirse un caso a partir de muy poco, pero esto no explica la mayoría de los casos.
      9. También cuestiona Andrade la correlación entre el medio cultural en donde ocurren los casos. En culturas donde no se acepta que se pueda reencarnar en un sexo diferente, no ocurre, pero en culturas donde si se acepta, ocurre. En las culturas matrilineales los niños recuerdan vidas de antepasados matrilineales y en culturas patrilineales, vidas de antepasados patrilineales. Esto hace pensar que las declaraciones de los niños no son genuinas, sino que están condicionadas por las creencias de sus familias.
        Hummm que interesante, ¡no tenía ni idea de esto que dice Andrade! Que pena que no diga de donde saca esta información, voy a investigar a ver si encuentro de donde procede (por favor, si alguien lo sabe que me lo diga). Si esto es cierto, y en el periodo entre vidas cada cultura encuentra lo que cree que va a encontrar (por ejemplo los cristianos el cielo -o el infierno-, etc.) esto corroboraría lo que también aparece en los estudios que hay en esta web sobre la muerte, la hipnosis y los desdoblamientos, y a lo que la física cuántica intenta dar soporte científico. También Stevenson apunta a Shroder “Quizá nuestras creencias determinan nuestro destino”. Para una explicación más detallada, tienes que leer las referencias a esta circunstancia en los apartados mencionados.
      10. Otra posibilidad es el interés: si dices ser la reencarnación de una persona de una casta superior, la familia podría interesarse y contribuir a mejorar la condición social de su familia.
        De nuevo es cierto, nadie niega que pueda haber algún tipo de interés en algunos de los casos. Pero de nuevo esto no explica todos los casos, los hay en que los niños reencarnan en una casta superior, y sus nuevos padres se averguenzan de lo que cuenta el niño sobre su vida anterior, y le obligan a no hablar de ella.

A juicio de Andrade, todos estos problemas metodológicos derivan de un fallo central en estas investigaciones: no hacen más que recoger anécdotas, que no son un alegato sólido a favor de una hipótesis. No es reproducible mediante experimentación en un laboratorio, uno de los fundamentos del método científico.
De nuevo me parece un análisis muy superficial del tema. Es cierto que algunos casos, quizás muchos, podrían explicarse con opciones alternativas, manipulación, fraude, autoengaño, etc, etc.. pero esto no puede explicar todos los casos. Existen casos en que los niños han dicho a la familia del fallecido dónde guardaba éste alguna de sus cosas (que la familia todavía no había encontrado, por ejemplo dinero) o que sabía que en su vida anterior había prestado dinero a otra persona, y que nadie, excepto el deudor, lo sabía (y que una vez “recordada” la deuda al deudor, admitió que era cierto). En otros casos el niño ha superado sin problemas los interrogatorios de sus anteriores padres, que desconfiando de él le hicieron preguntas en las que que sólo ellos conocían las respuestas. Te invito a leer el apartado “Niños que recuerdan vidas pasadas“, donde puedes leer todo lo relativo a los estudios no sólo de Stevenson (que analiza una por una todas las opciones posibles distintas de la reencarnación que puedan explicar estos casos), sino también de Jim B. Tucker (sucesor de Stevenson) y la experiencia de primera mano del periodista Tom Shroder, que acompañó a Stevenson en sus últimos viajes.

Respecto a las habilidades o talentos desarrollados por los niños, Andrade propone una teoría genética. Si la familia actual no ha desarrollado esas habilidades innatas puede deberse a que tengan los genes recesivos y por ello no haberse manifestado. Incluso pueden deberse a mutaciones genéticas.

Puede ser. Pero estas habilidades o talentos innatos en los niños, que corresponden con características (profesión o aficiones) de las personas fallecidas, no son la prueba principal en ningún caso, son simplemente habilidades que Stevenson ha verificado, y que apoyan y complementan muchos de sus casos. Andrade no menciona las “actitudes”, que también apoyan los casos de Stevenson (niños que tratan como hermanos pequeños a sus presuntos hermanos pequeños, aunque ahora tengan 50 años -algo muy fácil de ver en la India, donde el “estatus” de cada miembro de la familia en relación con los demás está muy claro-, niños que tratan con desprecio a personas que les trataron mal en su anterior vida, actitudes típicas de marido/mujer al estar con su anterior pareja, sorprendentes en niños de pocos años, etc.). Al igual que las habilidades, no son la prueba principal de los casos, pero los complementan y apoyan de forma importante.

Respecto a las marcas de nacimiento, Andrade argumenta que no hay oportunidad de analizar la marca en detalle y compararla con la del niño. Para el autor las fotografías son susceptibles de fraudes e imprecisiones. También el hecho de que Stevenson llegue a la escena del caso cuando ya se ha informado sobre él compromete la investigación. La familia del niño, al ver la marca de nacimiento del niño, puede indagar sobre que persona fallecida cerca podría tener una marca similar. Una vez encontrado es sencillo alegar que el niño es una reencarnación suya y a partir de ahí inculcar al niño la identificación con esa persona. Para cuando llegan los investigadores el niño ya a asumido su identificación con esa persona. Por último, el hecho de que además del alma aparezca en escena una característica corporal, perjudica la teoría, ya que habría que reescribir las leyes de la genética y habría que explicar como algo inmaterial (el alma) puede afectar a la materia (el cuerpo).

El fraude queda totalmente descartado como explicación de los casos de Stevenson, como él mismo razona ampliamente en su libro, y confirman Tucker y Shroder que lo acompañaron. Andrade no comenta nada de los casos en que se hicieron autopsias o existen informes policiales de la muerte, normalmente violenta, de la persona fallecida. Stevenson publicó un libro titulado “Reencarnación y Biología”: 2.268 páginas llenas de pruebas gráficas de marcas y defectos de nacimiento, que lamentablemente no he podido comprar por su elevado precio (300 €) que, por lo leído en otros autores, demuestra coincidencias más allá de toda duda. Respecto a cómo algo inmaterial puede afectar a la materia, sin contradecir las leyes de la física, Stevenson comenta que la ciencia acepta casos en que algo inmaterial (la mente) afecta a algo material (el cuerpo), como es el caso de las enfermedades psicosomáticas. Recomiendo leer también las teorías que existen sobre este tema, hechas por científicos, y que se estudian en el apartado física cuántica.

Para Andrade, Stevenson fue un hombre infatigable, pero sus libros no son una investigación seria con rigor científico. La reencarnación es de nuevo un timo.

Siento tener que decir que leyendo los argumetos de Andrade, da la impresión de que no se ha leído los libros de Stevenson.

¿DE DONDE SURGEN LAS NUEVAS ALMAS?

Esta es una de las formas en que se refuta la teoría de la reencarnación. Si hace miles de años había unos pocos millones de personas (cada uno con su alma), y ahora estamos varios miles de millones ¿de donde han salido las almas necesarias para tantas personas?

Andrade comienza analizando la definición de “persona”. Dice que para algunos filósofos una persona conserva su identidad si conserva el mismo cuerpo. Por lo tanto, según esta definición, es imposible la reencarnación.

O lo que es lo mismo, aunque se demostrase que una parte de ti no muere tras la muerte de tu cuerpo, y luego esa parte se introduce en otro nuevo cuerpo manteniendo recuerdos, actitudes, aptitudes e incluso marcas coincidentes con las heridas sufridas durante la muerte de tu vida anterior, no se trataría de una reencarnación, porque no eres la misma persona, ya que algunos filósofos dicen que para ser la misma persona hay que tener el mismo cuerpo. Como argumento para rebatir la teoría de la reencarnación, no tiene desperdicio. Si no fuera porque este es un tema serio, me reiría. Andrade esta investigando si existe la inmortalidad. Yo estoy investigando si es posible que una parte de nosotros sobreviva a la muerte del cuerpo, manteniendo su personalidad, sus recuerdos, lo que nos hacen ser quien somos. Y en todo esto ¿qué más da la definición que un grupo de filósofos dé al concepto “persona”?

Para otro grupo de filósofos, una persona lo es cuando hay una continuidad psicológica. Propone entonces que si se diera el caso de que dos personas dijeran haber sido una misma persona anterior, y suponiendo que pudieran demostrarlo, no se trataría de una reencarnación “en virtud de la propiedad transitiva de la identidad (si A es idéntico a B, y B es idéntico a C, entonces A debe ser idéntico a C)” (sic). Según esto, las dos personas que dicen y demuestran ser la misma persona anterior, serían la misma persona, algo que evidentemente no es cierto. Por lo tanto, para el autor, la continuidad psicológica no es un criterio firme para la identidad personal, y en un caso como este podríamos decir que existe una continuidad psicológica, pero no una identidad personal.

Volvemos a perdernos en definiciones y filosofía (ahora recuerdo que Andrade es filósofo). Si dos personas pudieran demostrar que mantienen los recuerdos, actitudes y aptitudes de una persona fallecida, da igual como lo llamemos, da igual la propiedad transitiva de la identidad, dan igual todos estos argumentos, el hecho sería que habríamos demostrado que una parte de la persona (al menos de esa persona) no murió con la muerte de su cuerpo, lo que demostraría que al menos esa persona era algo más que su cuerpo físico, y a mi juicio habría muchas posibilidades de que esa “característica” fuera común a todos los seres humanos. Y lo demás son ganas de marear la perdiz.

Stevenson recogió al menos dos casos en que dos personas decían haber sido la misma personalidad anterior, uno aparece en su libro “Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación“, y otro en el libro de Tom Shroder, “Nuestras vidas anteriores” (ambos están referidos en mis resúmenes). Sin entrar a juzgar si estos casos pueden ser ciertos o no, quiero comentar que hay varias teorías que se explican en esta web, y que por supuesto no cuentan con ninguna validación científica, de cómo puede ocurrir esto.

Las almas que faltan: Andrade entra ya al tema de este capítulo, el problema que genera el gran aumento demográfico de la raza humana. Andrade asume que la reencarnación estipula que el número de almas es constante (no surgen nuevas, sino que transmigran de cuerpo en cuerpo), luego ¿de donde salen las almas que faltan?

Un breve apunte antes de seguir: quizás el propio Andrade se ha contestado a esta pregunta en el punto anterior ¿no? 😉 Algunas teorías dicen que un alma (nosotros) puede (podemos) ocupar varios cuerpos. Estas teorías las veremos más adelante, una vez terminada la investigación inicial.

Respecto a su argumento, ¿quién dice que el número de almas es constante? ¿está hablando de alguna religión? Porque si apenas sabemos nada de la reencarnación, no se quién se puede atrever a afirmar que las almas no se crean, sólo se transmigran. De hecho, en el apartado de Hipnosis, Michael Newton ofrece en sus libros descripciones de la creación de las almas en el mundo espiritual.

Independientemente de la posibilidad de que se puedan crear nuevas almas, el propio Stevenson y otros autores ofrecen algunas explicaciones alternativas que no suponen un incremento de almas:

  • Stevenson: Las almas podrían venir de otros planetas (existen afirmaciones similares en las investigaciones realizadas mediante hipnosis y en otras fuentes que se indican en esta web).
  • David Bishai: Quizás existen ya creadas desde el principio un número muy elevado de almas que permitiría el crecimiento exponencial de personas sin ningún problema.

Andrade plantea un nuevo problema: la mayoría no recordamos nuestras presuntas vidas pasadas, luego no hay una continuidad psicológica, por lo que no podemos afirmar que somos los mismos que otras personas que vivieron antes.

Bueno, creo que esto es lo mismo que antes. El tema no es este, el tema importante a mi juicio es que si en algunas personas pudiera demostrarse que recuerdan una vida pasada, podríamos demostrar que somos algo más que nuestros cuerpos. Eso no implica automáticamente que en todas las personas esté ocurriendo lo mismo, pero ya es mucho demostrar. Supone un cambio radical en nuestra forma de entender quién somos que nos abriría las puertas a otro tipo de consideraciones y teorías.

La conclusión de Andrade es que la reencarnación es un timo. Mi conclusión es que lo que demuestra en este libro no es que la reencarnación no es posible, sino que no se ajusta a los habituales medios de prueba científicos, o a algunas definiciones filosóficas. Dice que muchos de los casos investigados por Stevenson podrían tener otras explicaciones o podrían no ser fiables, pero no propone teorías alternativas que expliquen otros muchos de los casos estudiados por Stevenson. Por supuesto, que no los sepamos explicar de otro modo no quiere decir que la explicación sea obligatoriamente la reencarnación, pero si como Stevenson afirma (y aporta 40 años de investigación para justificar esa afirmación) la reencarnación es la explicación más razonable para explicar estos casos, como mínimo hay que poner un interrogante a esta cuestión y no desecharla automáticamente porque no pueda demostrarse en un laboratorio.

>> Hasta aquí la parte del libro que afecta a la parte ya investigada. Retomaré el libro cuando acabe la investigación de los puntos restantes que toca (Experiencias Cercanas a la Muerte y Espiritismo) <<

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