Nuestras vidas anteriores (Tom Shroder)

Título: Nuestras vidas anteriores: Pruebas científicas de la existencia de vidas pasadas
Autor: Tom Shroder
Edición: Plaza & Janes Editores, S.A. 2.000 (España)
Título original: Old Souls: The Scientific Evidence For Past Lives

Tom Shroder es un periodista, escritor y editor que ha recibido varios premios. Autodefinido como escéptico, convenció al Dr. Ian Stevenson para acompañarlo en sus últimos viajes al Libano y a la India, donde fue para completar su investigación sobre algunos niños que decían recordar vidas pasadas. Fruto de estos viajes con Stevenson es su libro “Nuestras vidas anteriores” que he incluido en esta investigación ya que el trabajo de Ian Stevenson es la más importante aportación al estudio de la teoría de la reencarnación y este libro de Tom Shroder supone una visión de primera mano, independiente y objetiva sobre su trabajo.

El estilo de Shroder, periodista, contrasta con el trabajo de Stevenson e incluso con el de Tucker, su sucesor en la dirección de la División de Estudios de la Personalidad de la Universidad de Virginia, mucho más empeñados en presentar pruebas y datos que en “contar” como se realizaban las investigaciones de campo. Por eso este libro es muy interesante: presenta la visión de un testigo de excepción y a mi me ha dado un punto de vista que es muy difícil lograr leyendo los libros de Stevenson.

De todas formas, el libro habla de la investigación de Stevenson, por lo que en este resumen me voy a centrar especialmente en la información que entiendo que pueda aportar algo a dicha investigación, y no tanto en los casos en si. Doy por hecho que se ha leído antes como mínimo el libro de Stevenson “Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación“, así que si no es así, te aconsejo que primero pulses en el enlace anterior y leas al menos mi resumen.

Shroder comienza por dejar clara su posición. Unos años antes había hecho un trabajo sobre Brian Weiss y su libro “Muchas vidas, muchos maestros” (también estudiados aquí), y para él había supuesto una decepción. Posteriormente descubrió a Ian Stevenson y sus investigaciones, y se preguntó cómo había dedicado su tiempo a un best-seller lleno de datos sin contrastar, no comprobables y sin base científica, existiendo un enorme trabajo riguroso y objetivo por parte de Stevenson, con gran cantidad de datos comprobados y a pesar de lo cual era prácticamente desconocido. Así que concertó una entrevista con Stevenson, y le pidió que le permitiera acompañarle en su trabajo de investigación. Stevenson tenía ya casi 79 años, pero aún quería hacer un par de viajes más para completar algunas investigaciones. En la entrevista, Stevenson no contestó a su petición, pero ante la pregunta de Shroder en referencia a uno de los argumentos que la teoría de la reencarnación tiene en contra, la superpoblación (¿cómo podemos explicar la reencarnación, mientras la población mundial se multiplica continuamente?), Stevenson comenta dos posibilidades:

  • Las almas podrían venir de otros planetas (Nota mía: al respecto hay un documental sobre un niño ruso que dice recordar haber vivido en Marte hace millones de años. Por supuesto nada que se pueda investigar, pero existen afirmaciones similares en las investigaciones realizadas mediante hipnosis).
  • Las almas se crean continuamente (Nota mía: también hay descripciones de creación de almas en los libros de Michael Newton, estudiados aquí).

A estas dos posibilidades hay que añadir una tercera que David Bishai, demógrafo de la Universidad Johns Hopkins, ofrece en una conferencia a la que asiste Tom Shroder y donde también participaban Stevenson y Jim Tucker: asumiendo que no puedan crearse nuevas almas, quizás existen ya creadas desde el principio un número muy elevado de almas que permitiría el crecimiento exponencial de personas sin ningún problema.

Shroder opina que la importancia de lo que está en juego, la posibilidad de evidencias de que exista vida después de la muerte, merece un análisis imparcial. Finalmente Stevenson le invita a acompañarle a Beirut, donde contará con la ayuda de una colaboradora de Stevenson: Majd Abu-Izzedin. En la India Shroder conocerá a Satwant Pasricha, una psicóloga india que había trabajado como ayudante de Stevenson y dirigía sus propias investigaciones usando los mismos métodos. Stevenson cuenta que cuando le conoció se mostró abiertamente escéptica, y Stevenson le dijo: “Aguarde y verá”.

Shroder revisa a lo largo del libro las críticas o investigaciones en contra de Stevenson:

1) La principal parece ser la obra de Paul Edwards, “Reincarnation: A Critical Examination”. Este es el resumen que Shroder hace sobre este libro:

    • Rechaza a priori la posibilidad de la reencarnación, diciendo que es “ridícula” (no parece muy científico el argumento)
    • Argumenta que los informes de otros investigadores a favor de Stevenson, fueron motivados y subvencionados por el propio Stevenson. En el libro se cuenta que Antonia Mills, parte del grupo de tres investigadores “independientes” mencionados por Paul Edwards, fue una invetigadora que, invitada por Stevenson, analizó 10 de los casos. Según ella misma dice “estaba preparada para descubrir que algunos o quizá todos los casos que analizaría serían fraudes perpetrados por diversas razones, como el deseo de un niño o de su familia por identificarse con una casta superior. Sin embargo, la investigación no corrobora estas suposiciones… no he encontrado prueba alguna que demuestre que los casos fueran fraudulentos o meras fantasías“. Antonia Mills efectivamente recibió subvenciones de Stevenson y había tenido relación profesional con él, y por este motivo sus conclusiones han sido puestas en tela de juicio por Paul Edwards. Para Shroder, una vez terminados los viajes con Stevenson, no importa si estos investigadores eran o no independientes, “al fin y al cabo yo mismo había visto y vivido los casos de Stevenson personalmente”.
    • Comenta que un ayudante de Stevenson criticaba su trabajo por los siguientes motivos:
      • Hacía preguntas condicionadas
      • Algunas investigaciones eran muy superficiales
      • No tenía demasiado en cuenta la falibilidad humana de los testigos
      • Redactaba los casos de forma que parecieran más interesantes de lo que en realidad eran
    • Ofrece sus propias explicaciones alternativas:
      • La imaginación de los niños
      • Aleccionamiento por parte de los padres
      • Necesidad psicocultural de creer en la reencarnación, que genera una especie de conspiración inconsciente entre padres, hijos, vecinos y extraños
    • Para argumentar esta postura escéptica, se apoya en:
      • Inconsistencias
      • Posibilidad de conexiones entre las familias
      • Posibles beneficios

2) Otro escéptico, E. B. Brody, plantea otro tipo de crítica, habitual en el mundo científico: “Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. ¿Son las pruebas que aporta Stevenson lo suficientemente extraordinarias para que adoptemos un marco teórico tan radicalmente distinto al actual? (Nota mía: parece que todo tiene que ser blanco o negro. Aunque no pudieramos concluir categóricamente que la reencarnación es un hecho probado, entiendo que si las evidencias son grandes, o es la mejor explicación para estos casos, como dice Stevenson, si que se debería considerar la posibilidad de su existencia, en lugar de ridiculizarla o directamente ignorarla).

3) Hay escépticos que prefieren explicar estos casos mediante una combinación de sugestión y telepatía (al parecer, puestos a tener que reconocer que la única explicación tiene que ser paranormal prefieren la telepatía ya que se han hecho pruebas de laboratorio mientras que con los recuerdos no es posible hacer ningún tipo de prueba de este tipo). Shroder descarta estas explicaciones ya que los niños no dicen “la persona de la otra vida tenía 3 vacas”, sino “yo tenía 3 vacas”, y además actuan como si creyeran ser esa persona. Aparte de que la gran mayoría de estos niños no demuestran tener ninguna habilidad de este tipo.

A lo largo del libro hay algunos comenarios respecto a las críticas que la investigación de Stevenson recibe:

  • Shroder cuenta una conferencia de Stevenson donde comenta su evolución y critica a “los científicos ortodoxos que en su mayoría han despreciado o ignorado su trabajo. Científicos que aceptan conocimientos cuestionables como inmutables e inalterables y de los que dice que se han convertido e nlos sucesores de los religiosos que en el siglo XVI quemaban en las hogueras a los herejes.
  • Stevenson comenta con Shroder el problema que supone la falta de repetitividad, ya que sufre críticas por no poder recrear lo que investiga en un laboratorio, como se hace en una investigación convencional. Argumenta que tampoco se puede repetir la caída de un meteorito o la erupción de un volcán y esto no significa que no puedan investigarse rigurosamente.
  • También la falta de predictibilidad (según el procedimiento científico, una teoría debería permitir predecir un comportamiento futuro) juega en contra de su trabajo, ya que en este tipo de investigación obviamente no pueden hacerse predicciones. Para él hay un poderoso conservadurismo en la comunidad científica que les impide aceptar nuevas ideas, aun disponiendo de numerosas evidencias.
  • En el congreso anual de la Society for Scienctific Exploration (asociación de científicos que investigan temas que la ciencia ortodoxa no quiere -o no puede- investigar), Stevenson da una conferencia en que dice: “Cuando los informes de las observaciones parecen entrar en conflicto con los hechos que la mayoría de científicos aceptan como establecidos e inmutables, surgen dificultades. Los científicos tienden a rechazar observaciones conflictivas.”
  • A juicio de Shroder hace falta el “caso perfecto“, uno que sea irrefutable y que, de ser aceptado, de validez a los demás.

Las conclusiones que pueden sacarse de estos viajes con Stevenson, y la evolución del propio Shroder durante los mismos, son estas:

  • Hay una gran abundancia de nuevos casos. Ya el primer día en su primer caso les comentan otro caso en la misma familia, y varios más en la misma zona. A lo largo de todo el viaje, tanto en el Líbano como en la India, e incluso en algún caso que también investigan en EEUU, surgen continuamente nuevos casos dentro y fuera de las familias investigadas, aportados por parte de las propias familias, los investigadores locales e incluso conocidos circunstanciales. Por ejemplo, en una entrevista de un nuevo caso, 2 hermanos tienen recuerdos. Hablando con ellos surge un tercer caso. Al día siguiente el fontanero de la anfitriona le habla de dos casos más. En la India un ayudante de Stevenson hizo un sondeo en una zona de la ciudad y registró más de 15o casos potenciales, en tan solo 6 semanas.
  • En el primer caso, Shroder encuentra una posible motivación para inventarse estas historias al ver que el concepto de familia es muy importante en esta zona, y “disponer” de dos familias en las que apoyarse puede ser muy útil (por supuesto, si la familia de la presunta vida anterior acepta y cree que se trata de la reencarnación de su familiar).
  • Shroder puede comprobar como aparecen nuevos indicios,por ejemplo nuevos reconocimientos de algunos niños que se habían producido en los años transcurridos desde las últimas entrevistas que les hizo Stevenson.
  • Al terminar las entrevistas de uno de los primeros casos, Shroder afirma convencido de que es imposible que se trate de una farsa.
  • En el primer caso en la India, Shroder puede ver un caso complejo, lleno de contradicciones y datos que no concuerdan. Stevenson y él razonan por qué el caso será rápidamente rechazado por los escépticos. Y a pesar de ello Shroder piensa que es cierto.
  • Conforme pasa el tiempo va creciendo el respeto intelectual de Shroder por Stevenson.
  • Después de la paliza de todo un día para una entrevista (e incluso el miedo que ha pasado ante la actitud de los testigos en algunos de los casos) Shroder es consciente del inmenso trabajo que ha realizado Stevenson, con más de 2.500 casos analizados repartidos por todo el mundo. Nunca hubiera imaginado el trabajo y esfuerzo físico que eso suponía.
  • Una vez vistos en primera persona estos casos, a juicio de Shroder ninguna de las explicaciones y argumentaciones de Paul Edwards explican lo que él ha visto y vivido.
  • Shroder hace una pequeña incursión en la física cuántica como posible soporte científico que explique o avale la reencarnación. Este tema es lo suficientemente complejo como para ser estudiado en un extenso apartado propio, pero recomiendo no leerlo hasta no haber terminado de leer la investigación previa.

Hay algunas frases interesantes que comentan algunos de los protagonistas a Shroder:

  • Stevenson dice no compartir la teoría que propunga la hipnosis, de que recordar es sanar el trauma, ya que dice conocer muchos casos en que recordar no ha servido para curar la fobia que el niño padece, al parecer relacionada con el trauma sufrido durante la muerte anterior.
  • Stevenson, a la pregunta del motivo por el que hay tantos casos entre los drusos (que creen en la reencarnación) del Líbano, y tan pocos en Occidente, apunta: “Quizá nuestras creencias determinan nuestro destino: si usted cree en la reencarnación, entonces volverá, pero sólo como miembro de su propia fe. Así es como debe de ocurrir. Si usted cree que uno muere y no regresa, entonces nunca regresará”. Stevenson comenta que también existen casos en Occidente, pero que no son tan espectaculares.
  • Stevenson cuenta que su madre era seguidora de la Teosofía, “un tipo de budismo enlatado para los occidentales”, donde la reencarnación era un pilar central.
  • Stevenson cuenta también que experimentó con drogas psicodélicas y refiere una experiencia mística con LSD, una sensación de completa comunión con la humanidad y el mundo. Aunque aparentemente esta experiencia con LSD reforzó la creencia de Stevenson en que hay algo en la consciencia que trasciende lo material, no perdió nunca su fe en la ciencia para corroborar o refutar esa creencia.Stevenson critica a Timothy Leary, dice que estaba equivocado y que por su culpa se prohibieron las drogas. Dice que su experiencia con mescalina le abrió a un nuevo mundo de percepciones. El propio Shroder cuenta que también tuvo experiencias y descubrió que las drogas psicodelicas, tomadas con precaución, pueden producir iluminación y clarividencia, e incluso lucidez mental, considerando estas experiencias útiles y reveladoras.
  • Shroder conoce a Jim Tucker, que trabajaba con Stevenson desde hacía 5 años, del que Stevenson hablaba muy bien y que Shroder piensa que puede ser su sucesor. Shroder habla con él sobre las marcas de nacimiento experimentales (ver información sobre este tipo de marcas en el libro de Tucker “Vida antes de la vida“). Shroder le plantea el problema de la desintegración de la memoria, por ejemplo entre quienes padecen Alzheimer, en que el deterioro físico del cerebro destroza todos los aspectos de una persona que podría reencarnarse (memoria, capacidades, personalidad). Tucker ofrece una respuesta: “Es como un aparato de radio. Si lo destroza, enmudecerá. Pero eso no significa que las ondas de radio hayan desaparecido. Sólo significa que no hay aparato que las reciba”.

También hay algunos casos con características interesantes que merece la pena contar:

  • Tras una conferencia que ofrece Stevenson, le cuentan dos nuevos casos, uno con xenoglosia y otro de una E.C.M. (Experiencia Cercana a la Muerte) en que la mujer siente haber renacido en casa de una familia que conocía. Después de volver a su cuerpo y contarlo descubrieron que efectivamente esa familia había tenido un niño en esos momentos. Stevenson dice que conoce casos similares.
  • En un caso bastante bueno para apoyar la reencarnación, la familia de la personalidad anterior, estando en contra de todo esto por los perjuicios que les ha causado y no queriendo saber nada del asunto, ni que se publiquen sus datos, reconocen que es cierto, que la niña supo responder perfectamente a preguntas íntimas de su anterior padre y su anterior madre. Para Shroder, ver las reacciones de esta familia, sus emociones (“Ella era tan solo una niña, y sin embargo me trataba como si fuera su hija”) es muy distinto que leer los datos escrupulosamente expuestos por Stevenson. Como reconoce Shoreder, para los miembros de esta familia hubiera sido más sencillo haber dicho que todo era una farsa, pero ninguno tuvo el valor de hacerlo.
  • En la cena, con uno de sus colaboradores y otros invitados, salen a la luz nuevos casos, tanto propios de los que allí estaban, como externos. Hablan de los 25 casos de birmanos que dijeron tener recuerdos de ser japoneses (los japoneses invadieron Birmania y causaron verdaderas atrocidades, así que decir que eras japonés no era precisamente una forma de hacer amigos) y manifestaron deseos de ir allí, vestir como los japoneses y poder comer “bien”, no como en Birmania donde se quejan del exceso de picante en la comida, etc. Un niño, de hecho, se puso a hablar en japonés al encontrarse casualmente con un grupo de japoneses en la calle. Los padres del niño no tenían ni idea hasta entonces que lo que el niño hablaba era japonés.
  • Acuden a investigar un caso nuevo, no investigado antes por Stevenson, y Shroder ve de primera mano el inicio de un caso. Le impresiona que el niño dice que no es él sino su anterior encarnación en cuanto puede hablar. Da nombres y datos y reconoce a la familia anterior que vivian en el mismo pueblo. Igualmente ve hechos que suelen darse en estos casos: madurez, inteligencia precoz… Sin embargo que la personalidad anterior viviera en el mismo pueblo hace que para Stevenson no sea un buen caso, ya que las familias se conocían. No que no sea un caso real de reencarnación, sino que es más fácilmente refutable al ser viable la adquisición de la información (a pesar de que el niño apenas sabía hablar).
  • Stevenson y Shroder recuerdan un caso anterior en que dos personas decían haber sido la misma personalidad anterior. Ambos tenían, al menos, una marca de nacimiento coincidente con la herida de bala que lo mató. Este caso abre un nuevo interrogante: ¿es posible reencarnar en dos personas?
  • ¿Posesión o reencarnación? Nicholas McClean-Rice, profesor adjunto de la Universidad de Virginia, junto con Satwant y Stevenson realizaron entre 1.985 y 1.987 numerosas entrevistas en Sharifpura (India). Uno de estos casos es el de Sumitra, muy interesante (similar a otro caso que Stevenson describe en “Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación”) ya que después de una aparente muerte, de repente revive pero dice no ser ella, sino alguien que ha sido asesinada. Siendo analfabeta, ahora sabe leer y escribir con fluidez, aunque no con la destreza que se supondría a la personalidad anterior que había ido a dos universidades. Al parecer había tenido dos episodios, breves, en que entraba en trance y hablaba y se comportaba como si fuera otra persona. Tres días antes de su aparente muerte (se desmayó y estuvo presuntamente 5 minutos sin pulso) volvió a entrar en trance y predijo que moriría al cabo de tres días. Varios meses después, sin embargo, recobró durante unas horas su personalidad normal. Más tarde, la personalidad anterior volvió a tomar el control (Nota mía: este último hecho parece indicar más bien un caso de posesión, ya que aparentemente ambas personalidades están presentes). Lamentablemente este caso no pudo investigarse mejor, ya que tuvieron un recibimiento hostil, y ella no estaba (o dijeron que no estaba).
  • Shroder cuenta un último caso en EEUU a priori muy bueno: cambio de voz al recordar, recuerdos coherentes en el tiempo, datos precisos, niño más inteligente de lo normal (comienza a hablar a los 6 meses y construye frases completas con 1 año), actitudes e intereses extraños (motos, fumar, granja, vaqueros…). En su momento Stevenson y Tucker conocen el caso a través de Carol Bowman e investigan la granja donde el niño decía haber vivido en su anterior vida. Finalmente el caso, aunque interesante, no llega a ser el caso ideal. Como dato recurrente, la madre del niño comenta a Shroder que conoce otro caso…

De vuelta a EEUU Shroder descubre que en su entorno también existen casos similares a los que ha visto en el Líbano y la India: una vecina maestra de niños, una niñera, incluso un familiar de un amigo suyo, que sigue un patrón idéntico: dice que no es de aquí, dice a sus padres que no son sus padres, describe su anterior casa… Interrogado el sujeto, ahora adulto, rechaza la reencarnación como explicación a sus recuerdos ya que no encaja en su fe católica, y cree más en una explicación basada en universos paralelos, lo que hace pensar a Shroder que esta puede ser la explicación de que no haya más casos en EEUU: quizás los hay, pero se desechan por la no creencia en que sea posible la reencarnación.

Aunque no había investigado sistemáticamente casos en EEUU, Stevenson ha registrado más de 100 casos de niños norteamericanos y ha investigado algunos de ellos. Estadísticamente estos niños tienen menos recuerdos específicos (nombres, lugares) y no suelen identificarse con una personalidad previa. La mayoría de los casos son “interfamiliares” lo que a juicio de Shroder debilita de entrada cualquier caso por el sencillo acceso a la información, la posibilidad de motivación o condicionamiento por parte de la familia, y el deseo inconsciente de generar el caso.

Shroder se pregunta por qué, después de todo lo visto y oido, se resiste a aceptar sin reservas la evidencia de la reencarnación. Para explicar de donde surge esa reticencia, y como buen periodista, ha querido dar su propio e íntimo toque personal al final de su libro. Cuenta una anécdota personal que le ocurrió siendo muy joven (como la anécdota no aporta nada a esta investigación, te invito a que lo leas tu mismo en su libro 😉 si te interesa) y fruto de la cual conluye: “El mundo es mucho más que una mera maquinaria. Hay algo… fuerzas, algo más allá del conocimiento, que a pesar de ello podemos sentir en algún nivel, y ver e interactuar con ello. Mi simple vida, y todas mis preocupaciones, de alguna manera conectada con algo más grande, que me trascendía”. Y continúa relacionando su anécdota con lo que ha vivido en estos viajes con Stevenson: “El razonamiento es el mismo. Tengo un conjunto de hechos que parecen imposibles de explicar de una forma normal. Tengo testimonios y declaraciones de sujetos. […] No hay forma teórica para probar o desmentir su veracidad. […] Lo que ocurre es que en mi propio caso no tengo que preocuparme de si los testigos son creíbles o si se están engañando a si mismo. Alguien podría ponerlo en duda, pero no yo, porque sé que ocurrió. […] En mi opinión es imposible que todos esos niños, familias y testigos estén simplemente mintiendo o equivocados. esos niños sabían cosas que no podían saber de forma convencional. Si, lo admito. […] Así pues, creo que estoy llegando a la misma conclusión del principio: que esos niños son menos importantes que lo que dicen respecto a qué ocurre después de morir, que por lo que dicen sobre como funciona nuestro mundo. Ellos nos enseñan que el mundo es un misterio, que hay fuerzas superiores que lo hacen funcionar y que, de alguna manera, estamos todos conectados por esas fuerzas que trascienden nuestra comprensión, pero aun así son importantes en nuestras vidas”.

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